martes, 22 de enero de 2019


La Moraleja, Cora de Yayyân (Jaén), 
viernes tres de junio del año 1239…

Hacía ya cuatro años del histórico suceso de la caída de Úbeda. Todos los habitantes de La Moraleja y demás poblados de la comarca incluido el propio Hins al Turab, celebraron con júbilo la capitulación de las autoridades Almohades que en 1235 entregaron al Rey Fernando las llaves de la Ciudad en un acto lleno de solemnidad celebrado junto al arco de la puerta del Arrabal. Allí, sin violencia, las autoridades Almohades residentes en la ciudad amurallada de Hins al Turab cedieron el poder al Reino de Castilla declarándose vasallos.
Había empezado una nueva etapa en la vida de la Moraleja.

Aquella mañana de junio, con la primavera a punto de agonizar, por el color del cielo, se anunciaba tormenta para la tarde.
Hisn al Turab, al que ya se empezaba a conocer como Iznatoraf, Iznatorafe o simplemente Torafe, tenía capote y eso quería decir que a lo largo del día casi seguro que habría tormenta.

Las aves rapaces, aquel día estaban más revueltas de lo normal emitiendo unos graznidos espeluznantes que alertaban a los gazapos e incluso a algún ciervo que volvía apresurado a su refugio en el bosque cercano de la Moratilla después de haber abrevado en el arroyo de la fuente seca que paradójicamente, bajaba desde Iznatorafe bastante generoso.

Samuel López Vélez de 15 años de edad vivía en la Moraleja con su madre Macrina Vélez de Quesada y su hermana Isabel en una modesta casa situada cerca de la Fuente de las Minas. Su padre murió antes de su nacimiento como consecuencia de las heridas que sufrió en la atalla de Las Navas en el año 1212.

Ese día había salido muy temprano camino del Mojón del Santo Espíritu para empezar la faena en el campo que la familia tenía en propiedad ocupándolo casi por completo.
Menos de quince minutos tardó en llegar Samuel con la mula al mojón y ponerse a trabajar. Mientras segaba y preparaba los hatillos  de cebada daba rienda suelta a su imaginación cavilando sobre el origen y el porqué de las cosas, por qué y cómo podía ser que Iznatorafe, tan cercano a la Moraleja estuviese tan alto en tan poca distancia ¿era porque Iznatorafe había subido o porque la Moraleja había bajado?, observaba la naturaleza y soñaba con un lugar llamado  Mar, algo extraordinario e imponente del que había oído hablar a  algunos mayores de la Moraleja que sabían de la existencia  de unos artilugios parecidos a carros enormes pero sin ruedas llamados barcos, con los que podían  moverse y avanzar en medio de  aguas inmensas que parecían no tener fin porque mirases por donde mirases solo veías agua y horizonte.

Era viernes 3 de junio del año 1239, según los cálculos que hacía Samuel observando el desplazamiento de la sombra que una rama del árbol proyectaba sobre el suelo, habían pasado unos diez minutos de la hora de tercia (las nueve de la mañana) o sea, casi tres horas desde que llegó y se puso a trabajar en el campo del Mojón del Santo Espíritu.

El estómago empezó a reivindicar sus derechos y el, presto a hacerle caso, se sentó en una piedra junto a su entrañable compañera, la mula, y   sacando  del zurrón las viandas que le preparó su hermana Isabel y el botijo de agua de uno de los serones del aparejo del animal se dispuso a almorzar junto a la pequeña cueva conocida como “la cueva de  Aixa” pero que era lo suficientemente grande y oscura como para poder refugiarse en su interior cuando el calor apretaba en las horas de la siesta o resguardarse de la lluvia cuando fuese necesario. Desde allí se divisaba la Moraleja, sus casas aisladas y sus tres grandes brazos de casas unidas que como rosarios cristianos se extendían por los desniveles del terreno.
Sin previo aviso una brisa creciente empezó a mover las hojas primero y las ramas de la encina después a pesar de que no se apreciaba nube alguna, incluso las que formaban el capote mañanero de Iznatorafe que ya se había difuminado en el limpio horizonte que delimitaban allá al fondo las sierras de color azul morado, llamadas las sierras de la Orospeda, del cielo de azul celeste rabioso.

La sombra de la rama, a pasos agigantados, se iba haciendo menos nítida y más oscura, los graznidos de las rapaces desaparecieron bruscamente dejando paso al alocado cacareo de las gallinas de algún corral cercano que se elevaban al cielo como un grito de terror al tiempo que, primero tímidamente, y luego sin parar, salían de la cueva cientos de murciélagos con sus miles de estridentes chillidos que alocados y desconcertados buscaban la noche a destiempo.

Las gallinas, histéricas, no paraban de cacarear y un manto de oscuridad al cabo de pocos minutos empezaba a inundar el aire fresco de la mañana.
No habría pasado media hora después de la tercia cuando el cielo azul rabioso se oscureció por completo ocultando los campos y el horizonte nítido para poder exponerle a Samuel el inusitado paisaje que igual que en las noches cerradas del verano podía contemplar viendo con sus ojos atónitos   las estrellas del cielo de aquel día, pero a las diez de la mañana.


Samuel estaba absolutamente desconcertado, ¿sería que ya llegaba el fin del mundo del que tanto hablaban en la Moraleja cuando por las noches se sentaban al fresco los mayores y contaban historias y leyendas fabulosas?
 La mula como enloquecida saltaba a pesar de que tenía trabadas las patas delanteras, rebuznando y coceando en su desesperación y desconcierto como respuesta a aquel prematuro anochecer.

Desde la Moraleja, como ánimas en pena, subían los gritos desgarrados de aquellas gentes temerosas que corrían a refugiarse ante la gran desgracia que se avecinaba mientras que hasta el mojón llegaba con claridad el repicar de la recién inaugurada campana de la iglesia de la Asunción en Torafe, llamando a la oración con un anticipado y nervioso repiqueteo que emulaba al toque de Ángelus.





Samuel, sumido en aquel caos, rezaba el Páter Noster en el más puro latín que le había enseñado su maestro el maese Don Gil y que había practicado bajo la tutela de su madre. Se sintió solo sobre aquel montículo del Santo Espíritu y cuando su atropellado rezo terminó le empezaron a asaltar precipitadas consideraciones en medio del singular momento que estaba viviendo:
¿Por qué se llamaría así al Mojón, Santo Espíritu?, ¿Por qué compró su padre aquel trozo de tierra precisamente allí?, ¿tendría algo que ver la cueva de la Aixa con la adquisición de ese terreno?... ¿Sería verdad todo lo que se decía sobre la Fuente Santa y su relación con la cueva?...
Mientras la mula gemía resignada ante la desgracia que su natural instinto le hacía presentir, Samuel, que en los primeros instantes de desconcierto total llegó a pensar que había llegado su fin, sintiéndose solo, desamparado, y necesitando consuelo, pues aún era más niño que hombre,  de forma natural y casi instintiva invocó con toda su alma y todo su ser a su padre, aquel hombre bueno, héroe de sus sueños al que nunca conoció pero siempre lo quiso  y que ahora por primera vez en su vida lo necesitaba más que nunca.

También recordó Samuel las explicaciones de su madre, Macrina, a cerca de Jesús el Cristo que fue condenado a muerte de cruz y que nada más expirar un viernes, entre la hora de sexta y nona el sol se volvió negro como la boca de un lobo cubriéndose la tierra de tinieblas sobre la ciudad de Jerusalén al mismo tiempo que los malvados artífices de su muerte gritaban que aquel hombre realmente era hijo de Dios
.

Aquello empezaba a encajar, el pesimismo y la tristeza inundaba su corazón creyendo que de un momento a otro todo se habría terminado.

Resultado de imagen de el eclipse de solSin embargo, en medio del azoramiento y confusión que sentía, recordó lo que un día le explicó su maestro el maese Don Gil sobre el movimiento de los astros, que eran redondos como una manzana y que la luna, si en su movimiento se colocaba entre él sol y la tierra, no nos dejaría ver el sol. Eso es lo que parecía estar pasando y la oscuridad podría ser la propia sombra de la luna proyectada sobre la tierra. Ese fenómeno por lo tanto no era nuevo, se trataría de un eclipse de sol, pero no había duda de que era algo extraordinario y sobrecogedor que podría ser un presagio de que algo importante iba a suceder.Ante estos pensamientos y como si de otro eclipse dentro del que ya estaba presente se tratase, pudo percibir como una voz interior cálida e íntima se deslizaba hasta el oído de su propio corazón y usando un tono bajo, pero con inmensa fuerza y determinación le decía:

. - “La muchedumbre de los hombres corrientes no saben ver la luz que brilla en el cielo, pero tú, hijo mío, aún dentro de esta oscuridad u otras oscuridades más profundas aún, deberás de saber encontrar y abrazar la luz que siempre brilla en tu propio corazón.”

El mensaje no podía ser más claro y aunque Samuel nunca había leído al gran Maimónides y tampoco escuchó jamás la voz de su padre, sabía que ese sentimiento en forma de voz, daba igual su procedencia, expresaba un mensaje que su padre le mandaba como respuesta a la llamada de auxilio que le había pedido unos minutos antes.
Toda la consternación duró apenas media hora y cuando las gallinas dejaron de cacarear y los murciélagos volvieron a la cueva, el orgulloso canto del gallo anunció un prometedor amanecer en la vida de Samuel.

Aquel viernes de junio ninguna de las personas que vivían en la Moraleja lo olvidarían fácilmente por la sensación de impotencia en la que se vieron sumidos y su absoluta incapacidad para reaccionar. Aquello estaba más allá de lo previsto.
Unos pensaron que podría ser un aviso del Dios Alláh sobre el castigo que se avecinaba por haberse rendido ante los cristianos entregándoles sin lucha las tierras de Hisn al Turab.
 Otros pensaban que era un primer aviso que el Dios Yahveh les enviaba reclamándoles mayor vigilancia ante una posible vuelta del enemigo que durante tanto tiempo les había coartado su libertad religiosa.
Otros adivinaban que aquello era una forma de lenguaje que Cristo el Salvador utilizaba a modo de parábola visible para advertir a la humanidad sobre la inminente llegada del fin del mundo prevista en el Apocalipsis de San Juan...

Samuel, nacido en la Moraleja,  sabía que aquel día empezaba a ser hombre…

miércoles, 14 de noviembre de 2018


Una versión del Milagro de la Fuensanta basada en la tradición oral y escrita a finales del siglo XVI…..¿Por Cervantes?

Intentemos situarnos en el año de 1589, solo habían pasado 18 años de la batalla de Lepanto donde la Liga Santa capitaneada por Don Juan de Austria derrotó al imperio Turco. Sin embargo  la euforia de aquella impresionante victoria ya se iba disipando porque los Otomanos, a pesar de su derrota,  seguían su penetración creando por todo el Mediterráneo la intranquilidad y la preocupación.

El horizonte se oscurecía para los casi 8 millones de españoles porque además había noticias de que la muerte, de la mano de la  peste, ya estaba en los condados catalanes y como siempre, pronto amenazaría a todo el Reino. Más del 70% eran analfabetos, los impuestos sobre el grano, el aceite o el ganado acosaban al 90% de la población (el resto eran clérigos o nobles) y por si fuese poco, la “Santa” inquisición causaba estragos, cuando menos, en la moral de nuestros antepasados.

En ese ambiente tanto rural como ciudadano, el tiempo de ocio era muy limitado pero no por eso dejaba de ser más que necesario. Prácticamente todas las fiestas y celebraciones populares estaban íntimamente relacionadas con lo picaresco o lo religioso y en este caso, muy especialmente con la Virgen María, por lo que el pueblo llano era muy receptivo a noticias, milagros o leyendas, que se relacionasen con la Virgen y, mucho más aún, si la noticia, milagro o leyenda ¡que más daba!, conseguía, al mismo tiempo, restituir el orgullo colectivo en las gentes…
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 Había un buen hombre llamado Escudero de Cobeña, natural de la Alcarria, concretamente de Almonacid de Zorita que vivió entre los años 1525 y 1595 y que gozaba de un espíritu investigador muy profundo, tanto, que le impulsó a realizar una obra en la que se propuso recopilar los hechos más famosos e importantes acaecidos en el mundo entonces conocido y llamado como “Toda la Cristiandad”.

Don Matías (que así se llamaba nuestro personaje), no había pasado por Universidad alguna pero había acumulado una cultura sólida con su esfuerzo personal y además gozaba del privilegio de una aceptable situación económica que le permitía utilizar su tiempo en favor de los demás. Tanto indagó, investigó y seleccionó, que escribió un libro manuscrito llamado “Relación de casos notables que han sucedido en diversas partes de la cristiandad  donde refiere los que a su juicio eran los más destacados , nada menos que 924 que selecciona como los más impresionantes ocurridos a lo largo de la historia hasta el siglo XVI.

 Pues bien, el relato número 912 de su crónica se titula “De un  milagro que nuestra Señora la Virgen María hizo, por do se convirtió un rey y reina moros a la Santa Fe católica. Año 1589”. Y lo comienza diciendo que han llegado unas cartas a Valencia con relaciones de un milagro que la Virgen María ha hecho en el reino de Torafe “que es en la parte de Oriente” y para devoción de los fieles, dicho milagro se ha impreso en Valencia (dicha impresión la realiza, versificada, el Doctor Martínez de Valencia en 1589  y posteriormente se imprimiría en Alcalá de Henares por Hernán Ramírez y en Barcelona por Pedro Malo. Estas ediciones  no se conservan pero si su texto gracias a Don Matías que en su manuscrito da testimonio de su existencia y del éxito que tuvieron entre el gran  público.

El Doctor Martínez, presunto receptor de las cartas versifica su contenido  imprimiéndolo para su divulgación. Este es el texto que extrae y publica Dña Rosario Consuelo Gonzalo García de la Universidad de Valladolid (*):




  Un rico Rey Moro de Torafe, reino situado al oriente, que estaba en guerra con un Rey cristiano, llega a la costa de sus enemigos, donde se le informa de la existencia cerca de allí, de un convento de monjas.
 Los moros entran en el convento y matan a casi todas las monjas, cautivando a las más jóvenes y bellas. De entre ellas, había una particularmente bella y hermosa, que el rey elige  para ponerla al servicio de la reina mora. Con el tiempo esta cristiana, devotísima de la Virgen María, y que rezaba el rosario siempre que podía, consigue despertar la misma devoción en la reina mora a la que bautiza y enseña las oraciones y mandamientos de la ley de Dios. Pero el demonio adoptando la forma de un paje real, informa  al rey de todo lo que está pasando. Cuando el Rey descubre a su mujer y a la cristiana rezando juntas el Rosario, enojadísimo mete en prisión a la reina mora y martiriza bárbaramente a la cautiva cristiana que , tras sacarle el corazón entrega finalmente su alma a Dios.
Muerta la cristiana, el Rey intenta inútilmente que  su mujer vuelva a adorar a Mahoma. En consecuencia ordena cortarle las manos y los pies, sacarle los ojos y llevar el resto de su cuerpo a un monte cercano para que se lo coman los animales, cosa que nunca llega a suceder. La Reina que además está preñada, llama con fe a la Virgen María que viene a socorrerla y le ordena meter brazos y piernas en una fuente cercana y lavarse el rostro recuperando así los ojos y la vista.
El Rey moro al ver el milagro se convierte y envía una embajada al Rey cristiano para que venga un obispo a su reino  para bautizar y enseñar la fe católica a los moros. El Rey moro, ahora llamado Pedro, manda construir un monasterio junto a la fuente del milagro, en honor de la virgen María, a la que le dedica una imagen de oro. Desde entonces se multiplicarán los milagros dando gracias a Dios por todo ello.”

Como se puede apreciar, el texto del milagro es sustancialmente el mismo que el que ya en el año 1634 publicó Rus Puerta y, en 1669 el Licenciado Fernando Escudero de la Torre, siendo este  el que ha llegado a nosotros, por cierto  de forma oral, a la gran mayoría de la gente.
 Todo esto indica que el relato expuesto proviene de algún relato anterior a todos estos, o lo que es más probable, a uno realizado por alguien interesado por estos temas y que fue capaz de plasmar el relato tradicional que todos conocemos, en documento escrito después de  haberlo escuchado de viva voz.
¿Pero quién pudo ser ese personaje capaz de componer el relato incorporando hechos y situaciones tan diversas sin desvirtuar el fondo pero al mismo tiempo con ese sentido de la oportunidad que lo hacía conectar perfectamente con lo que el pueblo quería escuchar?....
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Me aventuro a intuir (no afirmo) que pudo ser Cervantes:
Miguel de Cervantes conocía bien el “Oriente”, desde Lepanto pasa cuatro años por Sicilia, Nápoles y el norte de África hasta que ya volviendo a casa es apresado por los corsarios y encarcelado en  Argel donde cumple cautiverio durante cinco años siendo durante un tiempo esclavo del Rey de Argel Alí –Mamí hasta 1580 año en que regresó a España por Valencia.
Conocía bien que el rezo del rosario, desde la batalla de Lepanto se había popularizado extraordinariamente sobre todo desde que el papa Gregorio XIII cambió su fiesta al 7 de Octubre (día de la batalla).
Por otro lado, Cervantes trabajó en Andalucía entre 1585 y 1592  como Comisario real de Abastos, y conocía Iznatoraf, a donde tuvo que desplazarse en ocasiones por ser  cabeza de comarca para la recaudación de impuestos**.
Sería de lo más normal que conociese la historia del milagro por boca de las gentes de nuestra tierra  y más concretamente en Iznatoraf y Villanueva, donde tendría ocasión de ver la imagen de la Virgen y las pinturas que informaban del milagro.
 No sería nada extraño que la información recibida la adecuase, dadas sus excepcionales cualidades literarias, a las exigencias del momento y escribiese el relato “vendible” con la consiguiente divulgación  a través de sus contactos en Valencia  donde precisamente la industria de la imprenta era muy floreciente por aquellos años y pudo enviarlas al Doctor Martínez para su impresión y divulgación..
 No obstante, y sea o no Cervantes el autor de la narración, lo importante a mi juicio es que se puede constatar que la popularidad y capacidad de convocatoria de la Virgen de la Fuensanta tiene una dimensión histórica que hunde sus raíces muchos años atrás y que aún está por explorar. Merece la pena estudiar e investigar en beneficio del futuro de nuestras tierras y por supuesto, de nuestro pueblo… Villanueva.
                                      Enrique López Gámiz- Valencia Septiembre de 2018

Bibliografía:
Historia de España- Tomo IV el Imperio-Club Internacional del Libro Capítulo IX pg 412

 *“Sucesos extraordinarios en torno a Infieles y Cristianos en la segunda mitad del siglo XVI: Escudero de Cobeña y el registro bibliográfico de la memoria popular”  de R. Consuelo García – Universidad de Valladolid-

**Pedro Javier Rivas, cronista oficial de Iznatoraf - El País- 27 de Junio de 2001

Un documento inédito sobre el cautiverio de Cervantes- Krzysztof Sliwa- Universidad de Menfis- publicado  por el Csic




viernes, 9 de marzo de 2018

Reflexiones sobre Chincoya a través de la tradición y la historia


Reflexiones  sobre  Chincoya a través de la tradición y la historia

Mis padres se llamaban Eusebia y Ricardo  , andaluces de Granada y Almería   respectivamente.En la década de los años 30 del siglo pasado, se  casaron y eligieron destino común en unas escuelas vacantes en un pueblo lejano de la provincia de Jaén que no tenía ferrocarril aunque les habían informado que no tardaría mucho en tenerlo (aún estaba en construcción) y al que se tardaba en llegar casi un día desde Granada.



Gracias a la profesión de mis padres, gracias a las dos plazas libres existentes en Villanueva  para ejercer de maestros, gracias a que el ferrocarril (símbolo del progreso entonces) era una cosa inminente   en ese pueblo y…. gracias a Dios en definitiva, yo tuve el privilegio de nacer en Villanueva del Arzobispo.



El viaducto sobre el que pasaría el tren.... !ilusión de
 mis padres!.arriba en fase de construcción (años 20).
abajo,estado actual.
!Nunca sobre sus lomos pasó tren alguno!
Nací  el mismo año en el que el racionamiento estaba en todo su furor, Manolete toreó en nuestra plaza de toros, se introdujo el gasógeno como combustible en España, y además, para que no falte la guinda, se produjo el primer atentado contra Hitler. En ese año me parió mi madre en la calle de Repullete Nº 17 (ahora calle del maestro Ricardo López- mi padre-), donde estaba el ya desaparecido Grupo Escolar Mercedes.



Gracias madre (Doña Eusebia te decían).

Mi abuela nació en 1876 y mis nietos abandonaran este mundo  antes del 2110, es decir que  cada persona puede “transportar” hechos ocurridos y contados de viva voz en un intervalo de tiempo de 200 años aproximadamente.

 Mi abuela no me dio nada por escrito ni yo he utilizado la escritura para contar las cosas a mis  hijos y nietos; esa forma de transmitir hechos y conocimientos se usa a diario y es el vehículo natural en el que viaja la cultura y el lecho donde se forja y se consolida la solera de un pueblo. 

Las "Escuelas Nuevas" edificio construido por el gobierno
de la  República a comienzos de los años 30.
En  la vivienda para maestros nací yo.
La transmisión de hechos puede sufrir de exageraciones o al contrario pueden minimizarse, pero cuando las mismas cosas son contadas por diferentes personas a diferentes descendientes, se crea un entramado de información de donde, la sabiduría popular, sabe separar el grano de la paja  para  extraer la esencia de lo que atañe a la propia comunidad.

Actualmente corre entre la legión de aficionados a la historia ( no así entre los verdaderos historiadores ni entre los aficionados rigurosos), una corriente de desprestigio mezclado con una pizca de  burla disfrazada de ironía,  hacia ¿casi todo? lo que se basa en la tradición, de tal forma que el conocimiento transmitido de forma natural  y sedimentado por el sentido común de la gente pasa a constituir una fuente de información más que dudosa, casi sospechosa de intento de manipulación o de ansias de protagonismo o de intentar "arrimar el ascua a la sardina" ¡o de que se yo! . 

Para mí, lo fundamental es la noticia, de tal forma que una información que se propaga de boca en boca y que la puedes percibir por diversas bocas coincidiendo en lo esencial, la doy por buena mientras no se demuestre lo contrario.

En mi casa de Villanueva mis padres trabajaban como maestros. Como consecuencia, siempre teníamos  una mujer de se encargaba de las tareas domésticas y que era como de la familia.

 Me acuerdo de Pepa, alta fuerte y de hablar algo tosco (a mi infantil entender) porque usaba palabras para mi desconocidas tales como hogaño, oraje, cucha, por bíchale, tirao  etc., Pepa me contaba que ella era de unos cortijos que estaban en Chincoya y que en ese lugar hace mucho tiempo había un castillo donde había muchas cuevas subterráneas y precipicios muy grandes por donde nadie podía subir porque eran secretos y te podían matar; también me contó que en ese castillo antes estaba la Virgen de la Fuensanta y que  una vez llegaron los moros para llevársela pero no pudieron hacerlo. 

Esta información también me llegó a través de María la Serrana  complementada por algunos detalles de la retirada de los moros que fue precedida por una gran tormenta, y más delante de boca de Doña Nieves (profesora de literatura en el colegio de Villanueva) pero ya conectando esos hechos con la Cantiga de Alfonso X el Sabio y dando por supuesto que el suceso de Chincoya ocurrió en nuestra Chincoya. 

Hace poco tiempo, después de transcurrida mi vida profesional, a través de los contactos en Facebook, recibí de personas diferentes  de Villanueva pero muy relacionadas con Chincoya, relatos asombrosos de hechos ocurridos en la zona de las murallas (así se le conoce hoy en día al castillo) y en sus inmediaciones (cementerio árabe), galerías subterráneas interiores debajo del castillo etc. Básicamente coinciden con lo que me contaba Pepa.



Al estudiar los fundamentos en que se basan las fuentes que  afirman que los sucesos de Chincoya ocurrieron en las cercanías de Bélmez de la Moraleda, no he conseguido leer nada que aporte prueba alguna, si se hacen hipótesis sobre la vegetación que rodea al castillo que dicen que se parece a la que existe por la zona de Bélmez, de que había que atravesar un rio y que ese era el Jandulilla, que si porque el  Alcaide Bélmez y el de Chincoya eran amigos, tenían que ser “necesariamente vecinos”… y cosas así.
Todas esas “pruebas” y otras se pueden establecer con el mismo o más rigor para ubicar el suceso en Chincoya que tiene no uno sino tres ríos con posibilidad de vadearlos (Guadalquivir, Chincoya y Chillar) , una vegetación muy similar a la que aparece en la miniatura, un nombre que es común a todo un espacio natural , poblado, castillo, arroyo etc.. , yacimientos de oro (del que tan necesitado estaba Aben Al Hamar para construir su Alhambra en Granada), fue además  depositaria durante dos siglos  que incluían la posible fecha del suceso (1260-1270), de la imagen de Santa María de Iznatorafe ( que después se le llamaría de la Fuensanta), la zona además de fronteriza en aquellos años era especialmente importante para el Rey Nazarí porque había planes por parte de los reinos de Granada y Murcia  para reconquistar el recién creado Reino de Jaén o parte del mismo y por tanto había que conocer las posibilidades de ataque y defensa etc etc.

Es decir, el contexto geopolítico de la zona de Chincoya en aquellos años  era tal, que aporta criterios lógicos para poder establecer hipótesis sostenibles y lógicas para ubicar los sucesos de Chincoya (nombre por cierto utilizado en la Cantiga para denominar el lugar), en la  Chincoya de Villanueva del Arzobispo (aunque el Catillo está en el término de Sorihuela).

Mientras que no existan pruebas y evidencias que desbaraten nuestra  tradición sobre Chincoya y que, al menos aporten indicios serios y razonables en favor de otro lugar, Villanueva debería de ser  la depositaria, junto con las cuatro villas, de La Fuensanta, del lugar de Chincoya y de una tradición oral que, en su esencia coincide con la narración que el gran Rey Alfonso X el Sabio hace del milagro de Chincoya.



Yo me siento orgulloso de ser de Villanueva y de tener tan cerca un lugar tan especial, emblemático y maravilloso como Chincoya y sus parajes y , aún más, por ser esta tierra la elegida para que dos Reyes del más alto nivel histórico: Alfonso X de Castilla conocido como El Sabio y  Aben Alhamar, genio militar y político, fundador de la dinastía de los Nazaríes de Granada, fuesen protagonistas indirectos de un suceso tan seductor como el fallido intento de conquista de Chincoya y la gloriosa defensa que allí operó la Virgen de los Cristianos llamada de la Fuente-Santa.
Los movimientos culturales tan florecientes hoy en Villanueva, son los llamados a desempolvar este asunto y darle a nuestro pueblo y con él a las Cuatro Villas y al Adelantamiento de Cazorla, el protagonismo que les corresponde y con ello aportar una componente histórico- cultural de altura como complemento del maravilloso parque Natural que nos rodea ( en cuyo seno se ubica parte de Chincoya) que sirva para revitalizar aún más la dinámica de nuestra tierra y ayudar a conseguir un mejor futuro.



                                                                                                             Enrique López Gámiz  Valencia Marzo de 2018

miércoles, 20 de septiembre de 2017




Aproximación a los motivos del Papa Nicolás IV para emitir una Bula exhortando a peregrinar al Santuario de  Santa Maria de la Fuente-Santa en el Reino de Jaén


Durante siglos no ha trascendido al pueblo de Villanueva ni a las Cuatro Villas el hecho de que la devoción a la Virgen de la Fuente-Santa fuese motivo suficiente para que todo un Papa se ocupase de magnificar y dignificar el culto a ella mediante una Bula en la que exhorta a toda la humanidad a peregrinar a la Fuensanta.
Debemos de abrir los ojos ante este hecho para tomar conciencia de que  en la provincia de Jaén, y dentro de ella, en la comarca de las Cuatro Villas,  y concretamente en el Santuario donde actualmente se venera la Virgen de la Fuensanta, puso el ojo el Papa Nicolás IV para elevar la categoría de uno de los cultos que, en zona fronteriza, y aún en tiempos muy difíciles, no solo no se perdió, sino que se aumentó de tal forma que llegó a estar entre los más notables de toda España. El santuario situado entre Iznatorafe y la Moraleja, es el lugar donde se encontraba (tal vez recién llegada de Chincoya en la Sierra de las Villas), Santa María de Iznatorafe.
Vista desde Iznatoraf de la sierra de las Villas y Villanueva del Arzobispo en primer término
Para ayudarnos a tomar conciencia de la importancia y el valor que tenía en aquella época medieval, la voz de un Papa, expresada a través de algún documento papal, basta con exponer ejemplos notables de la época en la que se emitió la bula en cuestión:
En 1179 el papa ALEJANDRO III  mediante la Bula “Regis aeterni” ratificó lo dispuesto por Calixto II respecto de la peregrinación a Santiago de Compostela, lo que promovió el inicio del Camino de Santiago.

ALFONSO VIII para llevar a cabo  la batalla de las Navas de Tolosa en 1212, tuvo que reunir los reinos  cristianos de toda la península, para ello necesitó la autorización del Papa INOCENCIO II .

En 1292 el Rey Sacho IV de Castilla falsificó una Bula de Nicolás IV para poder legitimar su matrimonio celebrado en 1281, con Dña. Mª Alfonso de Meneses (Maria de Molina), que era prima hermana suya.

En 1294, el Papa CELESTINO V mediante su Bula “Inter sanctorum Solemnia”, concede indulgencia plenaria a quienes visiten la basílica de Santa María di Collemaggio en Aquila.

En 1302, es BONIFACIO VIII quien mediante la Bula “Unam Sanctam”, proclama la superioridad del poder espiritual sobre el poder político.

La Bula  promulgada por Nicolás IV el día 3 de Mayo del año 1292
El día 3 de Mayo del año 1291, el Papa Nicolás IV publica su Bula  “Vite et Usque” para ensalzar y dignificar el culto y devoción a Santa Maria de la Fuente Santa del Reino de Jaén  concediendo un año y cuarenta días de indulgencias a quienes visitasen la Iglesia de la Fuensanta en los días de: La Anunciación, La Asunción, La Natividad, la Purificación y el día de la Cruz.

Un eslabón importante para reconstruir la historia de Villanueva y de las Cuatro villas, es conocer los motivos por los que aquel Papa decidió emitir tan importante documento.
 Este hecho a buen seguro que está relacionado con el “milagro de Chincoya” ocurrido unos 25 años antes de la promulgación de la Bula y divulgado para todos los reinos Europeos a través de una de las Cantigas de Alfonso X el Sabio. Además alguien tuvo que intervenir ante el Papa para asesorarlo a fondo sobre los valores religiosos, ejemplarizantes y humanos  que residían detrás del culto a la imagen de Santa Maria de la Fuente Santa. Este asesoramiento así como la petición formal deben de estar documentados y esperando su descubrimiento en algún archivo Nacional, del Vaticano o en alguna Universidad Europea o Americana.
Pero mientras encontramos o no esa preciada documentación para nuestro patrimonio histórico-cultural, debemos de preguntarnos ¿Por qué razón el Papa Nicolás IV consideró la conveniencia de afianzar la devoción a Santa María a través del culto a su advocación de la Fuente Santa?
Hay diversas circunstancias  que, unidas entre sí podrían explicar la decisión de este Papa, estando todas ellas entroncadas en unos hechos comunes como son  el Milagro de la Virgen con la Reina Mora, los sucesos de Chincoya, la situación política  en el recién creado Reino de Jaén y el incipiente  Adelantamiento de Cazorla; Pero sobre todo creo que en la mente del Papa Franciscano estaba su admiración por  la tenacidad de las gentes de la tierra en venerar y proteger la imagen de su destrucción por los Almohades, lo que evidenciaría la existencia en el corazón de aquellos antecesores nuestros, de unas convicciones y fervor inigualables  dignas de una recompensa y reconocimiento por parte de la Iglesia. Esas gentes  eran en su mayoría Serranos  y habitantes de Iznatoraf y de su Aldea La Moraleja (más tarde Villanueva).
Pero además hay que considerar otros aspectos que contribuyen a centrar las relaciones del Papa con nuestra tierra:
En primer lugar cabe considerar la dilatada relación que Nicolás IV tuvo con el Rey Alfonso X; esta relación comienza cuando el Papa  Martín IV llamó al superior de los Franciscanos, Jerónimo Masci (Papa Nicolás IV años después) para que mediase entre los reyes Alfonso X de Castilla y León y Felipe III de Francia  para intentar reconciliarlos sobre el litigio del reino de Navarra. Esta actuación que duró años, le permitiría a Nicolás IV conocer bien quien era Alfonso X, su extraordinaria labor científica y literaria y, como no, su profunda devoción y respeto a “Santa Maria la Madre de Dios”, explícitamente manifestada en sus “Cantigas”.
Representación de la Virgen de la Fuensanta mediante
 Dibujo a plumilla realizado   por el Licenciado Escudero
 de la Torre  hacia 1665
Por otro lado el Rey Sabio tenía como objetivo principal en sus Cantigas,  dar a conocer al pueblo, básicamente analfabeto, los hechos notables ocurridos en sus reinos, y uno de ellos era el recién creado (en 1246) Reino  de Jaén con  fronteras claramente  delimitadas y con una Diócesis propia también recién creada.
 Es de suponer que  los sucesos corrían de boca en boca por el Adelantamiento de Cazorla  y sus alrededores,  refiriendo la historia de la reina mora sacrificada por su esposo el Rey de Iznatorafe y posteriormente salvada milagrosamente por Santa Maria de Iznatorafe, y  el hecho de que su  imagen se veneró y conservó durante unos 200 años, desde el año 1024  en cuevas de la sierra de las Villas a donde fue trasladada ante el empuje y hostilidad de los Almohades, y la presencia de esta imagen en el Castillo de Chincoya para disuadir al rey Aben Alhamar de la toma del mismo.
Al tener el Rey Alfonso X conocimiento de estos extraordinarios sucesos, bien pudo decidir que eran dignos de ser seleccionados para difundirlos y proclamarlos a través de alguna de sus Cantigas, como así hizo en la conocida como 185E, titulada “Poder á Santa María grande d’os seus a correr”.
La Cantiga 185E del Rey Sabio relata el conocido “Milagro de Chincoya”, acaecido muy probablemente entre 1264 y 1270, gracias a la intervención de Santa Maria. De la importancia y rigor que el Rey Alfonso X el Sabio dio a sus Cantigas, nos da idea el hecho de que meses antes de su muerte en 1284, el Rey expresó en su codicilo que todos los libros de las Cantigas fuesen depositados allí donde fuese el enterrado y que fueran cantadas en las fiestas de Santa Maria y del Señor.
 Nicolás IV accedió al Papado en Febrero de 1286, dos años después del fallecimiento del hijo de Fernando III el Santo, el Rey Alfonso X el Sabio y dado que este Rey era una baluarte de la Cristiandad, tendría un conocimiento de la temática de sus Cantigas y por supuesto de las que entroncasen con su idea de defender el cristianismo sobre todo en los lugares donde se solapaba con el Islam.
La Virgen de la Fuensanta en Iznatoraf, mirando hacia
La sierra de las Villas  a través de un mar de olivares.
Además se da la circunstancia de que la sede de Jaén-Baeza, quedó vacante entre principios de 1289 hasta el 30 de Junio de 1296  y el papa Nicolás IV que murió en Abril de 1292 estaba muy preocupado por el tema de las “Sedes vacantes” hasta tal punto que en Mayo de 1288, nada más iniciado su papado, dio a conocer la encíclica “Iudicia Dei” pidiendo al clero que colaborase con el ministerio Diocesano y creó Obispos y Arzobispos para tratar de llenar las sedes vacantes que proliferaban demasiado por toda la Cristiandad. La preocupación del Papa por el futuro de la Cristiandad ante el poderío Musulmán  era tan evidente que llegó a convocar una Cruzada que no se llevó a cabo por el desinterés de los reyes europeos y en particular por las relaciones difíciles entre Aragón y Sicilia.
Esa preocupación del Papa, junto con el conocimiento de la fe y empeño del Rey Sabio por fortalecer la devoción a Maria y con ello a la Iglesia Católica,  su admiración por los sucesos de Chincoya relatados con gran belleza por el Rey Alfonso y por la Voluntad del pueblo cristiano fronterizo en defender y preservar la imagen de Santa Maria, pudieron ser, junto con la intercesión ante el Papa de algún personaje civil o eclesiástico, el caldo de cultivo para la promulgación de una Bula que, aprovechando el fervor popular ya existente entre las gentes de un lugar situado en zonas limítrofes con los musulmanes, potenciase y expandiese esa religiosidad de forma rápida oponiéndose a  la inclinación del pueblo hacia otras creencias.
Parece lógico ante la evidencia de las circunstancias que rodean a la emisión de la Bula Pontificia, que debemos admitir como un hecho histórico que esta Bula se redacta por y para exaltar la devoción hacia Santa Maria de Iznatorafe, hoy conocida como la Virgen de la Fuensanta, patrona de las cuatro villas.
El tema “está sobre la mesa”, investigarlo más a fondo, divulgarlo y exprimirlo para colaborar con las intenciones del Rey Alfonso X y del Papa Nicolás IV, al tiempo que promocionemos los tesoros de nuestra tierra, es cuestión de todos nosotros, los habitantes, amigos y  amantes  del “Santo Reino” pero sobre todo de  Villanueva, Iznatoraf, Villacarrillo , Sorihuela y el Adelantamiento de Cazorla, tenemos la palabra.

                                                                                                 Valencia- 20 de Septiembre de 2017

                                                                                                                                   Enrique López Gámiz

domingo, 10 de septiembre de 2017

Las fiestas de Villanueva del Arzobispo,  mi pueblo - año 2017.

A petición del Ayuntamiento, a través de su actual Alcalde, Don Jorge Martines Romero, redacté este escrito para su publicación en el libro de fiestas de Villanueva, del año 2017:

El milagro de la Fuensanta y la frontera entre lo demostrable y lo indemostrable.

Desde muy pequeño me fascinó el cuadro del milagro de la Virgen de la Fuensanta que, con su colorido y  gran expresividad, estimulaba mi imaginación situándome en un mundo de aventuras sin fin, que me provocaba una gran  satisfacción por el fracaso del malvado rey Alí-menón, y por  la curación de la reina buena, su esposa, gracias a la intervención de la Virgen.
Detalle del cuadro del Milagro  que aparece
 junto a la Fuente Santa


El hecho de que todo aquello hubiese ocurrido en ese mismo sitio que yo pisaba, al  lado de esa misma fuente, allí, frente a Iznatoraf  y en mi propio pueblo, me producía una  añadida satisfacción de orgullo.

De forma inconsciente pero real me sentí identificado con mi  pueblo, me daba cuenta de que yo era un eslabón más y me bauticé a mí mismo como hijo de Villanueva. Este sentimiento que, seguro que todos los Villanovenses, de una u otra manera,  lo han vivido alguna vez, no era el fruto de una ilusión ni de una devoción, sino que más bien brota del alma cuando se funde e identifica con la de nuestra querida tierra utilizando como hilo conductor el suceso de la Fuensanta, milagro, hecho histórico o leyenda, para poner ante nuestros ojos que Villanueva es una realidad con más luces que sombras a la que hay que querer, cuidar y mimar con nuestra entrega, cada uno desde su puesto en la vida y según su entender.
Cuando crecí un poco más y entré en la edad del “pavo intelectual, se fue instalando dentro de mí una sensación de incredulidad hacia todo aquello que rápidamente degeneró en escepticismo hacia aquel “cuento  para niños”, dada la dificultad para probar documentalmente los hechos relatados en el milagro.


Las "Escuelas nuevas", casa donde nací yo, construidas
en la época de la República siendo Ministro de Instrucción
 Pública y Bellas Artes,
Don  Fernando de Los Rios (1931-1933)
Pronto deje de vivir en Villanueva, pero nunca de volver, realizando  siempre  una visita rutinaria  a la Fuensanta. En una de esas visitas, ya no estaba el cuadro que alimentó mis fantasías allí en la Fuente Santa. Además, el descuido  y  sensación de abandono de aquel lugar era patente. Aquel estado en que se encontraba el manantial me hizo sentir mal, algo mío faltaba, y me invadió un sentimiento de culpabilidad, pensando que mi “escepticismo de falso intelectual modernista” y el de otras personas como yo, había propiciado un ambiente demoledor que favoreció  aquel lamentable estado de abandono.

 Ese día aprendí de forma “no demostrable” el valor de aquella Fuente, de aquel Milagro que, fuese demostrable o no, sostenía con vigorosidad mis propias raíces aún a pesar de mi “demostrable” indiferencia, al comprender y valorar la importancia de cada  día 8 de los Septiembres de mis  años jóvenes, cuando veía como muchas mujeres y hombres subían descalzos por la cuesta para cumplir una promesa o pedir por algún ser querido, cuando en medio del polvo y el sudor bajo un sol riguroso se daban vivas a la Virgen, o cuando yo mirando su cara, al  tropezarme con su serena  mirada sentía como  un gusanillo me roía por dentro llegando al corazón después de atravesar  mi conciencia.
Nuestra Patrona: Santa María de Chincoya y de Las
Cuatro Villas: LA VIRGEN DE LA FUENSANTA

Ahora , cuando la vida se empieza a ver  dentro de la alargada sombra que el árbol de los años proyecta  sobre uno mismo, pienso que la frontera entre lo demostrable y lo indemostrable la marca cada uno con sus creencias, sus íntimas convicciones  y su personal  valoración de la vida.

El milagro de nuestra Virgen nace del fervor popular, y se transmite de generación en generación, condensando una parte de la historia de nuestros antepasados. El valor real del milagro reside en la propia interpretación personal, y Villanueva en su conjunto ha apostado desde siempre por su Virgen de la Fuensanta; tratar de infravalorar esta convicción  en nuestro pueblo sería malo para él, minimizar nuestro milagro, es como eliminar los cuentos de la fantasía de nuestros niños, cortar las alas a la imaginación  o desconectar el frágil hilo conductor que une el mundo de lo desconocido con la realidad más alta y sublime del ser humano.

Villanueva del Arzobispo visto desde Iznatoraf


La Fuensanta encarna tradición, valores y sentimientos, la Fuensanta está en el corazón de cada Villanovense y cada uno de nosotros debería de cuidar que esa llama perdure en su corazón, residencia de la verdadera realidad del milagro.

La sabiduría de nuestro pueblo ha estado siempre en la unión  entre el “hecho demostrable” de que existimos, con el “hecho indemostrable “de la existencia o no de otra vida, unida o no, a la creencia en Dios.


No nos empeñemos en tratar de desmantelar nuestra propia idiosincrasia anclando nuestro pasado y nuestro futuro a una ridícula “falta de documentos que acrediten los hechos”, no queramos quitar sal a la vida y disfrutemos de esas fiestas 2017 que ya están a la vista, subiendo a nuestra Fuensanta, unos con religiosidad, otros con curiosidad pero todos con alegría y profundos sentimientos, para tomar conciencia de nosotros mismos y convertir estos días en un encuentro de voluntades al servicio de todos, ¡que  todos somos Villanueva!.

Enrique López Gámiz

Fiestas de Villanueva del Arzobispo 2017